El interiorismo es mucho más que decorar un espacio: es el arte y la ciencia de transformar ambientes para que transmitan identidad, emoción y funcionalidad. Como interiorista, lo concibo como un proceso creativo y meticuloso en el que cada elemento —la luz, el color, las texturas, los materiales, la disposición del mobiliario— se combina de forma intencional para generar experiencias que hablen tanto al cuerpo como al alma.